Los dionisios

He descubierto, quizás de modo muy ingenuo, que los sitios que creamos para ser uno mismo virtual, la versión en línea de nosotros, es el nicho de el yo en su expresión más descabellada. Ojalá no sincera, aunque lo parece.

Es el otro yo; la fiesta bacanal ocurre en estos lugares; el efecto son nuestras palabras, muchas veces vacías, sin sentido, heridas de presunción, de señalamientos bizantinos. Pensamientos ciegos que desgraciadamente no fueron mudos.
He decidido no leerlos más y contrarrestarlos con un yo que sea más bien un nosotros; con voces que sean significativas y limpias de inutilidad.  Porque la palabra crea, también destruye; no obstante, y según Anaximandro, creo que esa destrucción deviene de una creación, pues sólo por opuestos habrá movimiento.

Además, no tengo nada que presumir; creo que mis actos han lastimado tactos y secretos dichos con palpitaciones como contrapunto de un silencio que es casi sagrado.
Quiero que mi bacanal sea más sanadora, que cuchilla.

Compartiré pensamientos con los que concuerdo, que también me molestan, pero que considero trascendentes por su valor universal, profundo y sobre todo humano.  Elijo estas estilizaciones; porque éstas sí enriquecen nuestra percepción vital e intelectual. El arte no desdeña el intelecto; siendo éste mi ritmo, dejo este poema de Miguel de Unamuno, a quien debo mucho:

Credo poético

Piensa el sentimiento, siente el pensamiento;
que tus cantos tengan nidos en la tierra,
y que cuando en vuelo a los cielos suban
tras las nubes no se pierdan.

Peso necesitan, en las alas peso,
la columna de humo se disipa entera,
algo que no es música es la poesía,
la pesada sólo queda.

Lo pensado es, no lo dudes, lo sentido.
¿Sentimiento puro? Quien en ello crea,
de la fuente del sentir nunca ha llegado
a la vida y honda vena.

No te cuides en exceso del ropaje,
de escultor, no de sastre es tu tarea,
no te olvides de que nunca más hermosa
que desnuda está la idea.

No el que un alma encarna en carne, ten presente,
no el que forma da a la idea es el poeta
sino que es el que alma encuentra tras la carne,
tras la forma encuentra idea.

De las fórmulas la broza es lo que hace
que nos vele la verdad, torpe, la ciencia;
la desnudas con tus manos y tus ojos
gozarán de su belleza.

Busca líneas de desnudo, que aunque trates
de envolvernos en lo vago de la niebla,
aun la niebla tiene líneas y se esculpe;
ten, pues, ojo, no las pierdas.

Que tus cantos sean cantos esculpidos,
ancla en tierra mientras tanto que se elevan,
el lenguaje es ante todo pensamiento,
y es pensada su belleza.

Sujetemos en verdades del espíritu
las entrañas de las formas pasajeras,
que la Idea reine en todo soberana;
esculpamos, pues, la niebla.

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